Si sacudes a tus hijos podrían padecer del "Síndrome del bebé sacudido'' - causas y síntomas.


No saber manejar el llanto del bebé puede ser el detonante del síndrome del bebé sacudido. Es importante aprender a conservar la calma para evitar consecuencias trágicas.
El síndrome del bebé sacudido, también llamado traumatismo craneal por maltrato, es una lesión cerebral severa cuya causa principal es un zarandeo violento. Puede afectar a bebés de pocos meses, pero también se puede dar en niños pequeños hasta de tres y cuatro años.


La sacudida ocasiona daños en las células cerebrales e impide que el cerebro del menor reciba suficiente oxígeno. Como consecuencia puede desencadenar hemorragias, hematomas, daños cerebrales irreparables o, inclusive, la muerte.
Sus síntomas varían en función de la región del cerebro afectada, pero a menudo cursa con un daño axonal difuso. En algunos casos se manifiestan de manera evidente en poco tiempo, pero también puede causar secuelas a largo plazo.
¿Por qué se produce este síndrome? ¿Cómo prevenirlo? Para muchos aún es una condición desconocida. Por eso, a continuación queremos revelar sus principales causas, los síntomas de alerta y algunas recomendaciones para reducir los riesgos.


Causas del síndrome del bebé sacudido
El síndrome del bebé sacudido se produce por un zarandeo violento que detona lesiones en el cerebro. El movimiento brusco que sufre el frágil cerebro del bebé puede causar inflamación, hematomas y sangrados. Esto, a su vez, deriva en traumatismos que llegan a ser mortales.


Por lo general, se origina cuando uno de los padres o las personas encargadas del cuidado sacuden al bebé intensamente porque no deja de llorar. Esa reacción violenta puede ser no planificada, pero también voluntaria e intencional.
Factores de riesgo
Tener expectativas poco realistas sobre los bebés
Ser padres jóvenes o solteros
Estar sometidos a situaciones de estrés constantes
Violencia doméstica
Consumo y abuso de alcohol y sustancias
Situaciones familiares inestables
Ansiedad y depresión
Síntomas del síndrome del bebé sacudido
El síndrome del bebé sacudido no suele producir lesiones físicas en el cuerpo del bebé. En ocasiones la cara puede presentar hematomas. Los traumatismos no siempre son inmediatos y pueden desarrollarse de manera gradual, según la región del cerebro comprometida.


Algunos signos y síntomas de esta condición son:
Irritabilidad extrema
Rigidez
Piel pálida o con color azulado
Convulsiones
Parálisis
Problemas respiratorios
Dificultad para mantenerse despierto
Disminución del apetito
Pupilas dilatadas
Puntos de sangre en los ojos
Baja tonalidad de los músculos
Vómitos y anorexia
Los casos leves de síndrome de bebé sacudido no suelen mostrar síntomas de alerta. Sin embargo, el niño puede manifestar problemas de salud posteriores o trastornos del comportamiento.


Complicaciones
Sacudir a un lactante de manera violenta, aunque sea por un breve momento, puede derivar lesiones cerebrales irreversibles. Incluso, muchos niños maltratados mueren debido a este síndrome. Los que sobreviven requieren atención médica para evitar complicaciones como:
Problemas de visión o ceguera
Retrasos mentales y problemas de aprendizaje y conducta
Discapacidades físicas o mentales
Trastornos convulsivos
Parálisis cerebral
Prevención del síndrome del bebé sacudido
Una de las formas habituales de prevenir el síndrome del bebé sacudido son las clases de capacitación para padres novatos. Este tipo de terapias ayudan a comprender por qué es peligroso sacudir al bebé y cómo se debe manejar de forma correcta su llanto.


Muchos progenitores sacuden a su bebé porque no saben qué les produce el llanto y cómo controlarlo. Además, algunos desconocen por completo las graves consecuencias del zarandeo.
Otros tipos de ayuda son las terapias con profesionales de la salud mental. El psicológico o psiquiatra puede enseñar estrategias para frenar las emociones negativas y el estrés de la paternidad.


Consejos para manejar el llanto del bebé
Verificar que el bebé no tenga hambre y, de ser así, amamantarlo.
Refrescar al bebé si tiene demasiado calor o abrigarlo si hace frío.
Revisarle su pañal por si es momento de cambio.
Comprobar la temperatura del bebé y consultar si tiene síntomas de alguna enfermedad.
Alimentar al bebé despacio y hacerlo eructar.
Acunar al bebé o arrullarlo.
Pasear al bebé en su cochecito.
Si nada de lo anterior funciona, se debe mantener la calma y respirar. Lo mejor es poner al bebé en la cuna o corral y dejar que se desahogue con el llanto. En ese momento también es bueno pedir apoyo a un familiar o amigo. Si el bebé sigue llorando, lo mejor es consultar al médico, ya que puede estar enfermo.
Resumiendo…
El síndrome del bebé sacudido es el resultado de un zarandeo violento durante un episodio de frustración o ira por su llanto profuso. Aunque no siempre muestra señales inmediatas, puede causar graves secuelas en la salud cerebral del pequeño.

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